Regionalización de Hidalgo
La Huasteca

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Centro de la Huasteca Hidalguense

Es una faja larga y angosta, de color siempre verde y su altura nunca excede de 800 metros sobre el nivel del mar, dentro de la planicie costera del golfo. El concepto "planicie" quiere dar a entender que su configuración es poco arrugada, desaguando sus lluvias hacia el Golfo de México. Claro está que el Estado de Hidalgo no tiene costas, pero en cambio es formador o conductor de varios ríos, entre los que hay que mencionar al caudaloso Moctezuma antes de convertirse en el Pánuco, recolector natural de todas las aguas que bajan a la Huasteca Hidalguense, desde la turbiedad del Amajac en el oeste hasta la transparencia del Calabozos al este, pasando por las pedregosas márgenes de los ríos Claro, San Pedro, Candelaria y Hules.

En la Huasteca los arboles nunca pierden sus hojas y las plantas florecen casi todo el año. Hay bosques perennes de tlacuilo, encino, copal, zuchiate; También de maderas finas como el ébano, la caoba, el cedro blanco y el encarnado, así como el palo azul, palo blanco, y el palo de rosa.

Entre tanta vegetación es común escuchar el agradable canto del ruiseñor, la calandria, del clarín, el jilguero y el cenzontle. La fauna volátil de la región es el águila, la alondra, el colibrí, la cotorra, el cuervo, la paloma, el papan, el tordo, la tórtola, la codorniz, el correcaminos, la garza y el guajolote silvestre.

También es rica en serpientes como la mahuaquite, la apachicoatl o voladora, la mazacoatl o venadillo, la ayacachtli o cascabel, la metlapil, la miahuaquitlapil, la chirrionera, la coralillo y la nauyaca o cuatro narices.

También se encuentran coyotes, gatos monteses, jabalíes, venados de manchas blancas y cafés, conejos, liebres y tejones o tlacuaches.

El ganado que se observa en sus pastizales es el ganado cebú.

Se cultiva el arroz, el tabaco, la caña de azúcar, el cacao, el frijol, coco de agua, piña, plátano, naranja, toronja, mandarina, limón, mamey, tamarindo, ciruela, tres variedades de zapote y café.

La Sierra Alta.
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Laguna de Molango

La Gran Sierra Madre Oriental, nace en Veracruz y termina en Coahuila, pasando de sureste a noroeste, partiendo por la mitad al Estado de Hidalgo.

Aunque se trata de la misma Sierra Madre Oriental, aquí se le conoce con distintas denominaciones según la región en que se encuentre, La primera es llamada Sierra Alta, que tiene cerros como el del Aguila en el municipio de Tlahuiltepa, los del Santo Roa y del Agua Fría en la vecindad del municipio de Molango, o esa magnífica chimenea volcánica que nombran la Aguja de Calnali.

Pocos conocen grutas como las de Texcatete en Zacualtipan, Texcapa en Tepehuacan y Mecapala, Tecamachal y Villacastla en Molango.

A falta de lugares llanos, es natural que ríos de esta sierra como el Amajac, Tepehuacan, Atlapexco, Maliala y cientos de arroyos, no encuentren obstáculos para bajar con rapidez hacia la Huasteca, originando cascadas como la de Chahuaco por el rumbo de Calnali, la de Hueyatlapa en Tianguistengo o la de Nonoalco sobre la carretera de Huejutla.

Los montes de la Sierra Alta gozaron de mucha riqueza en la variedad de su fauna con jabalíes, tepechichis o perros salvajes, nutrias, monos, puerco espín, gato montés, y guajolotes silvestres. En la pesca se tienen al bagre, mojarra, lisa, cusbina, trucha, anguila, bobo, robalo, carpa, lobina y tilapia.

Como flora propia de esta región hay bosques de pino y encino, arboles de tepejilote, de tlpocohuil, ticolohucal y otros como el fresno, el colorin, el roble y el limoncillo. Arbustos como el llamado parra silvestre o la zarzaparrilla, yerbas de olor para la comida y yerbas medicinales como la purga de jalapa, el cocolmeca y el bejuco con fama de flexible y bueno para los amarres.

Se siembra el maíz, frijol, frutales como la manzana, ciruela, el café serrano.

El clima en esta región se le clasifica como templado y subhumeda.

La Sierra Baja

La Sierra Baja se caracteriza por tener surcos en lugar de piedras en las alturas. Su paisaje es el de una llanura que de pronto se sume en el abismo, es una región de cinco grandes barrancas orientadas de sur a norte que reciben los nombres del río que las cruza; Amajac es la más importante porque en ella desembocan las demás, Metztitlán, Amolón, Metzquititlán y Tolantongo.

La Sierra Baja tiene un aspecto común de resequedad aunque no hace tanto calor debido a los vientos húmedos del noreste que cuando recorren esta sierra en la temporada invernal alcanzan una velocidad de 20 metros por segundo; sus ríos llevan materia orgánica, dejando a su paso un suelo poroso y sedimentario, que lo vuelve muy fértil.

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Barranca de Metztitlán

La Sierra Gorda

La Sierra Gorda nace en Hidalgo como un ramal de la Sierra Madre Oriental y culmina en San Luis Potosí, después de cruzar Querétaro y Guanajuato, se formo hace aproximadamente 240 millones de años. Está constituido por montañas de origen volcánico que se inician al noroeste del Estado y penetra en las Huastecas Potosina e Hidalguense.

La Sierra Gorda es punto de encuentro de los ríos Tula y Moctezuma, cuyas corrientes o puestas se unen en una sola, esta corriente pasa por el cañón del río Moctezuma que se extiende a lo largo de doce kilómetros entre grandes muros de 480 metros de alto.

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Sierra Gorda

La Sierra de Tenango

La Sierra de Tenango inicia pasando el Valle de Tulancingo hacia Acaxochitlán pero es muy difícil mencionar donde termina, porque se confunde con las laderas calurosas que bajan a las Huastecas de Puebla y Veracruz; algunas cartas geográficas Poblanas la nombran como la Sierra norte de Puebla y las Veracruzanas como la Sierra de Huayacocotla, esta región es de montañas bajas cuenta con una temperatura media anual de 16°C, y el clima es templado húmedo con neblinas constantes y mucha lluvia en el verano.

Esta Sierra incluye dos grandes presas llamadas el Tejocotal y Omitémetl, que junto con otras tres presas más forman el sistema hidroeléctrico de Necaxa.

Su suelo es fértil y bueno para el cultivo algunos de los municipios que se encuentran en esta sierra son Agua Blanca, San Bartola Tutotepec y Huehuetla, es la más rica en fauna en toda la Entidad, se caracteriza por extensas zonas boscosas, donde se pueden encontrar una gran cantidad de manantiales, arroyos y saltos de agua, cuenta con la casada de Chimalapa en Acaxochitlan.

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Sierra de Tenango, Hidalgo

El Valle de Tulancingo

El Valle de Tulancingo cuenta con clima templado y una temperatura promedio anual de 15°C en plena primavera, nace en las llanuras altas de la Sierra de Tenango y termina en la altiplanicie pulquera de Apan, esta rodeado por algunas montañas como el gran volcán de riolita llamado Napateco o bien la peña del Yolo que tiene 20 metros de alto en forma de corazón y el famoso cerro del Tezontle, lo atraviesa un tranquilo río llamado Tulancingo, y cuenta con las presas de Tezoquipa, Esquitán y Esperanza, cuenta también con la cascada de Alcholoya.

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Tulancingo, Hidalgo

La Comarca Minera

La sierra Madre Oriental no solamente está en Hidalgo, la acompañan, la Sierra de Pachuca, que corre desde el Valle de Tulancingo hasta el de Actopan, en ella se encuentra el punto más elevado del territorio hidalguense: el Cerro de las Navajas, al que se asigna una altitud de 3,212 metros, y que por estar cubierto de grandes mantos de obsidiana, el viajero Alexander Von Humboldt lo llamó la montaña de los Cuchillos.

La Comarca Minera propiamente dicha abarca más que la superficie de la Sierra de Pachuca. Por principio de cuentas se prolonga hacia el norte, en esa larga llanura donde se encuentra el municipio de Huasca, ya que aquí estaban algunas de las haciendas en que se procesaba el metal proveniente del antiguo Real del Monte. Después se introduce hacia el este, por atrás de las montañas que llegan a Actopan, en la zona que ocupan las minas el Chico, Santa Rosa, Capula y Plomosas. Y hacia la parte sur incluye las laderas que bajan al Mineral de la Reforma y a la Ciudad de Pachuca, quedando esta última como límite entre la Comarca y la Cuenca de México.

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Huasca, Comarca Minera

Si bien es cierto que en Plomosas también se da el plomo, en Tezoantla la cantera y en Capula el mármol tan elegante que alguna vez se utilizó para decorar iglesias, el renombre de esta región se debe, más bien a su riqueza arenífera. De sus minas se han extraído, durante cuatro siglos de explotación, más de 38 millones de kilogramos de plata pura y cerca de 200 toneladas de oro fino, cantidad suficiente como para sustituir con estos minerales casi toda la piedra usada en el acueducto de Tembleque.

Por supuesto, para arrancarle al subsuelo tanta abundancia fue necesario abrir un laberinto de túneles, tiros y socavones.

Claro esta que no todos los minerales resultaron tan ricos como se suponía. Pero de cualquier manera, los mineros trabajan siempre con el pico y la barrena del optimismo; prueba de ello son los nombres de algunas minas: Fe Eterna, Ampliación de la Fe Eterna, Pintados, La Bruja, Todos Santos, Dios te Guíe, etc.

Pero sería injusto decir que en la Comarca sólo hay socavones y residuos de mineral dispersos por el suelo. Se encuentran también tupidos bosques de oyamel en los alrededores de El Chico, pinos en los declives que bajan a Huasca, y más de 10 variedades de encino que purifican la atmósfera de Real del Monte, entre ellos los encinos gigantes del hermoso Bosque El Hiloche. Así mismo, a pesar de su altitud y de su clima, la sierra posee un gran surtido de cactáceas.

Sobre todo, la región es la más abundante del estado en peñascos. Mencionemos algunas de las más conocidas: la peña del Zumate en Omitlán, las Peñas Cargadas en el Real del Monte, la Peña del Conejo en San Jerónimo, y las famosas Peñas del Cuervo, las Monjas y las Ventanas en el Chico. Igualmente hay que llamar la atención sobre las cumbres Volcánicas de los cerros de la Corona, el Jacal y el Horcón, los tres en jurisdicción de Huasca y todos levantando sus cimas a más de 3,100 metros sobre el nivel del mar.

La Altiplanicie Pulquera

Nos ubicamos en territorio del Altiplano Meridional, y encontramos a los llanos de Apan conocidos por el pulque que
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Apan, Hidalgo
producen, aunque hoy en día se cultiva mayor cantidad de cebada que de maguey pulquero en los alrededores de Apan.

Un buen indicador de su importancia es que Hidalgo llegó a ser, durante varios años, el primer productor nacional de cebada. En primer lugar sabemos que la mayor parte del suelo llanero es arcilloso, ese suelo de color negro que cuando lo alcanza el agua se compacta y se vuelve pegajoso y que cuando le falta humedad se agrietan. A esta dificultad ha contribuido el hecho de que los llanos eran, en tiempos prehistóricos, un gigantesco lago del que ahora quedan apenas tres humildes lagunas, una de estas es la llamada Apan, que solo existe en época de lluvias; la otra conocida como Tocha o Atocha, que es casi un pantano invadido por maizales, al grado que no es fácil distinguirla ni estando frente a ella; y la tercera de nombre Tecocomulco, es una lamina delgada de agua, que con dificultad tiene una hondura de 50 centímetros a dos metros, cubierta por juncos y tulares con los que hacen petates y canastos.

Cuando los suelos dejan de estar constituidos básicamente por arcillas, entonces se vuelven arenosos con restos de ceniza o de plano tan pedregosos que es casi imposible dedicarlos a la siembra. Este tipo de suelo es de cerros de origen ígneo, se debe a los volcanes que aquí, en la Altiplanicie, hubo por mayoreo. Por ejemplo: el volcán del Tepozán, en los limites con Tlaxcala; el Jihuingo a orillas de Tepeapulco, del que aun son visibles sus chorreadas de lava; los de Coatzengo, el Agua y Seco, entre otros que rodean a la laguna de Tecocomulco; el Tecajete, que es un cono volcánico de 400 metros de alto; y el de la Plila, arriba de Singuilucan, con su cráter de 500 metros de diámetro perfectamente preservado.

Por último, también el clima de la Altiplanicie es motivo suficiente para no sembrar más que magueyes y cebada, porque éstas son de las pocas plantas que resisten las frecuentes heladas que caen en la zona, sobre todo en invierno cuando el termómetro suele precipitarce varios grados debajo de cero pero con la ausencia nieve.

La Cuenca de México

No obstante que es la más reducida de las diez regiones de Hidalgo, su territorio constituye una cuarta parte de la superficie total de la cuenca, la que también abarca al Distrito Federal y una porción del Estado de México. Dicho sea de paso, esta ubicación nos hace vecinos del área metropolitana de la Ciudad de México, sin montañas que se interpongan.

Aunque mucha gente le sigue llamando Valle de México, en realidad se trata de una cuenca cerrada, como la definen los geógrafos, donde las corrientes de agua no tiene salida natural al mar.

La única constante de esta región es su panorama siempre plano, parecido al de una llanura, que se extiende desde Tizayuca en línea divisoria con el estado de México hasta Pachuca. Es como si se tratara de un corredor protegido por una cadena de cerros a cada lado; al este de la sierra de los Pitos, que es una montaña de basalto erosionada, y al oeste de la de Tezontlalpan, con altitudes superiores a 2,400 metros, que separa al Valle del Mezquital de la cuenca de México.

Aquí la lluvia es escasa, apenas 500 milímetros en promedio al año. En consecuencia, el clima no es únicamente templado sino también semiárido. Por razón de su altitud, la temperatura difícilmente puede superar la marca promedio de 14° C anuales. Pero no por eso dejan de ser bruscos los cambios climáticos al grado
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Bosque de coníferas, típico de la Cuenca de México
que, en Pachuca, se llega a una temperatura de 22° C y en la madrugada puede caer una helada.

Quitando los encinos y robles que hace cientos de años poblaron las sierras de Tezontlalpan y de los Pitos, donde solían merodear los tlacuaches, los venados y las codornices, hoy en día la vegetación dominante en la llanura son las yucas, los nopales, los pirules y unos cuantos mezquites. Se pueden encontrar conejos, liebres ratas de campo y zorrillos así como ardillas, lagartijas, salamandras y armadillos. El único árbol que realmente abunda en la zona es el pirul, de su fruto, llamado copalxtle, se desprenden las semillas que sirven de alimento a zenzontles y gorriones.

A falta de una buena cortina arbórea, la capital de Hidalgo sufre constantemente el embate de los vientos. Cuando es débil, el viento sopla con una rapidez de 8 metros por segundo, pero cuando sopla con fuerza es capaz de levantar velocidades hasta de 120 kilómetros por hora, lo que le ha valido a la ciudad el sobrenombre de la Bella Airosa.

El Valle del Mézquital

Ni está formado por un solo valle, ni su cubierta vegetal es exclusivamente de mezquites y ni siquiera se trata de una región única.

En principio, hay por lo menos tres hondonadas que merecen el titulo de Valles (Actopan, Ixmiquilpan, Tasquillo) y otras en que nadie se pone de acuerdo si son valles o simples llanos (Tula, Alfajayucan).
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Campos agrícolas del Valle del Mezquital

Con respecto a la flora, vemos que hay muchas clases de matorral desértico arbustivo y una alta variedad de cactáceas. Inclusive, no son extrañas también las arboledas, ya sea de sabinos en torno a un ojo de agua (San José Atlán, Chapantongo), de ahuhuetes en las riberas de los arroyos (el río Tula entre Tezontepec e Ixmiquilpan), y corpulentos bosques de nogales (Tasquillo, Tecozautla), por último, la región puede dividirse en dos zonas: Arida e Irrigada. Esta separación es cada vez más imprecisa porque la árida cuenta hoy con nuevos sistemas de regadío (Chilcuautla, Ixmiquilpan, Alfajayucan). Y eso sin considerar otra posible zona que sería el Mezquital de la montaña, la que ya pertenecería más a la Sierra Gorda o a la Sierra Baja.

De cualquier manera, el lugar siempre será motivo de controversias. Por un lado, a pesar de que la mayoría de su territorio al que siendo de una aridez extrema, el Mezquital es el granero de Hidalgo. Es el que le proporciona el maíz, frijol, trigo, jitomate, cebolla, avena, vid olivo, tuna, tejocote, durazno, garambullo, acitron, etc; así como la cuarta parte de toda la alfalfa y el chile verde que se produce en el país. Por desgracia, tanta riqueza alimenticia es incapaz de lograr que el Valle deje de ser una de las regiones más desnutridas de México, y la que más hambre tiene de todo Hidalgo.

En temperaturas, Ixmiquilpan ha registrado 9° C por abajo del cero e principios de año y 38° C a la sombra en el mes de mayo. Mientras en Mixquiahuala ha habido extremos de 39,5° C en verano, en Huichapan el termómetro ha bajado a –10° C en invierno. Esto pasa por que el Mezquital está a 2000 metros de altitud, lejos de toda protección natural contra los cambios de clima.

Esta región es la más rica del estado en manantiales termales y templados. Algunas fuentes son tan cuantiosas que alcanzan a llenar varias albercas al mismo tiempo (las Lumbreras, Ajacuba). Otros manantiales son tan inesperados que surgieron donde antes no había ni rastros de agua, ya sea a consecuencia de un temblor (Humedades y Dios Padre en Ixmiqulpan) o del agujero que se produjo en un banco de material (la Cantera de Tula). Los hay tan calientes que suben el termómetro a 92° C y sirven para producir energía, o tan potentes que al brotar sueltan una columna de vapor que se eleva a 120 metros de altura (Pathe). Y muchos otros de efectos medicinales, con temperaturas que van de los 30 a los 58° C (El Tephe, Tzindejéh, Taxidhó, Gandho, Vidó, Vito, Uxdejhé, La Cañada, Pathecito y Chichimequillas).

Las montañas del Mezquital son: la Peña Azul en Tepeji del Río, el Jicuco entre Tula y Tlahhuelipan, los Organos o Frailes (en otomí, yamaja: los curas) de Actopan y la peña Partida en Tasquillo. Uno que parece un monte cualquiera pero que en realidad se trata de la mas grande caldera volcánica de la República, es el Hualtepec, que arrojó lava basáltica hasta más alta de Huichapan, Nopala y Chapantongo; en su enorme cráter, sin que los lugareños sepan que están sobre un volcán, se localiza la Hacienda El Astillero.